El Mundial 2026 concluyó ayer, y tuve oportunidad de aprender muchas cosas de esta justa. El primer mundial del que tengo memoria haber visto fue España 82. En esa época mis papás me compraron el álbum Panini y coleccioné las estampas. El siguiente mundial fue en México, mi abuelo me llevó al partido inaugural México vs Bélgica. Lo recuerdo bien. Vi la mano de Dios burlarse de la gente y a un argentino de lo más tramposo. Desde entonces el fútbol para mí solo existe cada 4 años, pero cada 4 años busco ver todos los partidos que pueda.

De lo que ya he escrito antes, el egoísmo innato del ser humano crece dimensionalmente, primero por el yo y luego por el nosotros. Por mis raíces y mi educación, mi nosotros es mucho más diverso y amplio. No es México, no es Francia; curiosamente voy eligiendo, como va avanzando la contienda, me voy identificando con las selecciones que veo jugar, y esa selección con la que me identifico se vuelve un nosotros. Lo interesante es que si pierde no me causa ningún problema, como he visto en muchísima gente. Simplemente es bueno, lo intentaron.

Desde el Mundial de Qatar identifiqué algo. Vi que la selección argentina se veía beneficiada por decisiones arbitrales, y no solo eso, identifiqué que, aunque es una norma, la selección argentina busca el foul, tanto el causarlo como el actuarlo. Entonces recordé a Maradona, recordé lo del gol con la mano y de la trampa casi aceptada del agua mágica contra Brasil. Luego vino el partido contra Países Bajos. Vi gente maleducada, grosera, burlona, violenta, y luego llegó la final contra Francia. Y vi un robo. Sí, los penales fueron legales, pero el cómo llegaron a esas instancias no. Sin poder demostrarlo, pensé que todo estaba siendo forzado para que Messi, que había insinuado que se retiraba, levantara el único trofeo que le faltaba.

Esto nos lleva al 2026. Fue muy interesante ver que ahora no fui solo yo: el mundo vio que efectivamente Argentina estaba siendo juzgada con reglas completamente diferentes. Insisto, no hay evidencia que lo demuestre, más que la comparación arbitral entre partidos y las sospechas de la gente cuando esas comparaciones se vuelven tan evidentes como la tarjeta roja que merecía Messi en su primer partido. Vi incluso argentinos mencionando que estaban decepcionados, que si ganar era haciendo trampa no estaban siendo representados. Vi videos de argentinos en las gradas insultando a los otros; sí, en las rivalidades esas cosas ocurren y hubo casos de eso en todos los partidos, pero la furia y violencia que vi en esas gradas argentinas fue terrible.

Al final Argentina no prosperó, y al menos yo no noté un arbitraje que los beneficiara en este caso, y me dio mucho gusto que no ganaran.

Ya escribí sobre el mundial anteriormente, sobre los temas de los comerciales y cómo se está deteriorando por los temas de dinero, de extracción al mayor grado posible, pero no he hablado de las cosas buenas. Independientemente de lo de las gradas argentinas que mencioné aquí, existe una hermandad generalizada, los festejos de las diferentes hinchadas y cómo aquellos que logran elevar ese nosotros a un "mira, no somos diferentes, solo le vamos a diferentes equipos". También leí algo que me gustó: alguien dijo que el mundial de la FIFA es como quedarte a dormir con tus primos que no ves porque tus papás se pelearon. Y vi imágenes del remo vikingo invitando a todo el mundo, los festejos ingleses, los mexicanos, el agradecimiento de un equipo iraní a la comunidad que les abrió las puertas y los recibió con algo que no esperaban. También hay muchas cosas buenas en esta contienda.

Pero también vi gente que se endeudó por grandes cantidades, que ellos sabrán cuánto tiempo estarán pagando por haber ido al mundial, que se enfocó más en extraer de los seguidores mientras a la liga campeona le dan 44 millones de euros y los jugadores reciben cheques de varios cientos de miles de euros por un mes de trabajo, y la gente que los fue a ver en ese último partido gastó unos 9000 dólares en promedio para estar ahí. Algo no está bien.